La verdad de las cosas es que siempre he tenido alma de viajero. Desde chico me gustaba ir de un lado a otro, ya sea por el dia o por varios. El cuento es que en el tiempo que he preparado mi viaje, he leído un sinfín de blogs de viajeros, páginas que te invitan a dejar todo y partir a recorrer el mundo con una mochila en tus hombros o en mi caso con una bicicleta bajo las piernas.
Estamos de acuerdo de que los motivos principales para viajar de toda la gente es conocer el mundo, ver otras culturas, salir del estres y un largo etcétera, pero ¿saben ustedes la verdadera razón por la que viajan?
Cuando me hice esa pregunta, me demoré bastante en poder contestarme. Y la respuesta que me dí a mi mismo no me convenció mucho que digamos.
Hace unos meses conocí a Marcelo en el restorán donde trabajaba. El llegó a trabajar allí unos pocos dias luego de que yo entrara. Él es argentino y lleva muchos años viajando. Salió de su Mendoza natal hacia el sur de su país y de ahí no paró hasta dar la vuelta al mundo. Marcelo es dentista de profesión y su familia es bastante acomodada económicamente, por decirlo de alguna forma. Maravillado con sus experiencias de viajero, mas encima que yo recién me iniciaba en esto, noté que había algo raro en todas sus historias, que su motor para viajar era escapar de algo. Un día, luego de un par de cervezas, me contó lo que quería escuchar: su padre. Con esto me di cuenta que él cargaba con dos mochilas: la de su equipaje y la de su pasado.
Esta situación fue la que me abrió los ojos y la mente, a pensar un poco mas allá sobre nuestros verdaderos motivos por los cuales hacemos todo (cuando digo todo, es todo. En serio). Por que uno no se da cuenta como dejamos que el pasado interfiera en nuestro presente y nos hace tomar decisiones que no nos acerca a donde realmente queremos ir.
El pasado no lo podemos cambiar. Estamos cagados. Lo que pasó, bueno o malo, ya pasó y hay que saber enfrentar nuestro presente de la mejor manera ya que es lo único que tenemos! El pasado ya fue, el futuro no sabemos.
Este año 2015 fue una especie de retrospección ya que tuve la oportunidad de pensar, reflexionar por que hago las cosas y me di cuenta de que todo lo que me dolía de mi pasado no me dejaba actuar, sentía que tenía mis manos atadas! Hasta que dije basta. Perdoné a quien debía y me arrepentí de muchas cosas que no había hecho. Según yo fue ese el punto de inflexión que hizo proponerme en serio el temita este de viajar. Desde ese día el pasado no me duele y decidí sacarme esa mochila que tanto pesaba y molestaba.
Ahora te invito a hacer el mismo ejercicio que hice yo. Enciérrate, vete a la montaña o a cualquier lugar tranquilo y piensa. Piensa sobre ti y por que haces las cosas. Como dijo alguien por ahí: Lo que haces hoy, ¿te acerca a donde quieres estar mañana?
Ese es, para mi, el concepto de viajar liviano de equipaje.
Y tu, ¿de que escapas?
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